Medidas que tendría que tomar la FMF ante la violencia, pero no se atreve

Medidas que tendría que tomar la FMF ante la violencia, pero no se atreve

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Medidas que tendría que tomar la FMF ante la violencia, pero no se atreve

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La pelota se manchó, la brutalidad de las imágenes vistas en Querétaro solo dejaron evidencia de lo corrompida que está la Liga MX, pues a casi 72 horas de los incidentes, no hay ningún detenido.

A Mikel Arriola le estalló una bomba en las manos debido a la negligencia por años de sus antecesores, que han visto el tema de la violencia superficialmente, sin trabajar en la raíz.

Como cada que un escándalo similar envuelve al futbol mexicano, el tema de las barras sale a la luz, ahora son malas y hay que erradicarlas. El día de ayer la Rebel, barra de los Pumas, fue tendencia en México y ni siquiera jugó su equipo, un grupo de animación que en los últimos años solo ha dado muestras brillantes de aliento a los colores, sin sangre.

Mañana se sabrá más del futuro de las barras en el futbol mexicano, pero medidas absurdas y unilaterales como ‘erradicarlas de las tribunas’ o ‘impedir el ingreso de visitantes a los estadios’  no solucionan nada, no es trabajar en la raíz.

Medidas que debería adoptar la FMF contra la violencia pero no se atreven

 

Prohibir venta de cerveza en estadios

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Mientras se permita la venta ilimitada de cerveza en los estadios de México, ninguna medida propuesta por la Federación es suficiente para erradicar la violencia de las gradas y todo suena a querer tapar el sol con un dedo de manera hipócrita.

El alcohol desinhibe a la gente y los violentos toman valor para hacer lo indebido. Seamos serios como lo fueron en Europa, donde en ningún estadio está permitida la venta de cerveza. La medida principal es prohibir la venta de cerveza en los estadios, pero nadie se atreve.

¿Quién será el valiente que le impida a las cerveceras facturar los millones que ingresan anualmente a sus finanzas?

Fan ID obligatorio para estadios en México

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¿Quieres asistir a un estadio en México? Perfecto, identifícate. Las autoridades necesitan tener conocimiento de todas las personas que ingresan a un evento público, no solo partidos de futbol, de beisbol, basquetbol, Fórmula 1, conciertos, festivales y obras de teatro.

Eventos públicos o privados donde las autoridades tendrían que apoyarse de la tecnología para hacer una validación biométrica de las personas que asisten a eventos públicos.

La pandemia y la seguridad en los estadios lo demandan, con todos los avances tecnológicos en materia de identificación de personas, sería muy sencillo, pero un trabajo grande, realizar un registro único y universal que permita al público mexicano validarse al ingresar a un evento.

Los violentos hubieran sido identificados en minutos en Querétaro y no como está sucediendo que a tres días de los hechos no hay un solo detenido.

Trabajar con las barras en congresos y mesas de paz

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No se trata de prohibir, las barras ya son parte de la cultura popular del futbol mexicano. Muchos jugadores de primera división ni siquiera habían nacido y en México ya las barras tenían cinco años de existencia.

Un estadio apasionado emociona a cualquiera y es parte del espectáculo del futbol, ¿o no se acuerdan de lo triste que fue el torneo sin público en plena pandemia? El futbol necesita su gente, y la gente necesita su futbol.

En más de dos décadas, no hemos escuchado por parte de la Federación la propuesta de reunirse con los líderes de estos grupos. Los esfuerzos han sido entre directivas y a través de las policías locales.

Urge trabajo en conjunto, jornadas de paz, a nadie le conviene que la violencia siga en aumento en las gradas, ni a las propias barras pues también para ellos es negocio y fuente de ingresos tanto de local como de visita.

Diálogo, reuniones de calidad donde surjan propuestas de entre los mismos actores de la violencia en los estadios, los barristas, la policía, las directivas. Resulta que quienes opinan, juzgan o tajantemente imponen medidas, ni siquiera conocen el día a día de un aficionado que se traslada a otra ciudad a alentar a su equipo.

El desinterés y los aires de grandeza de los directivos mexicanos de no rebajarse a conversar con la afición de la que viven y dependen solo demuestra las manos irresponsables en las que se encuentra el futbol mexicano, personas enfocadas en traer dinero y no elevar el novel del espectáculo.

 

 

Castigos ejemplares a los responsables, sin generalizar

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Hoy todos pagan justos por pecadores, la afición de Querétaro, en general, quedó marcada por la conducta violenta de algunos de sus aficionados y la misma mala fama tienen los hinchas de Atlas, muchos de ellos pagaron las consecuencias del pésimo comportamiento de su barra.

Para muchos tal vez sea nuevo e inesperado el comportamiento de estas aficiones, de las más violentas, pero sobre todo, impunes del futbol mexicano.

Cualquiera que haya visitado el Estadio Jalisco de Guadalajara sabe de lo que hablo, no solo es la barra la que busca constantemente problemas con los visitantes en las afueras del inmueble, los aficionados que se sientan en la zona de palcos, por encima de la zona asignada a los visitantes son los principales agresores en cada uno de los juegos de local que tienen los rojinegros. Años de agresiones sin que nadie haga nada.

 

 

Tras los hechos del pasado sábado el castigo tendría que ser ejemplar para estos dos equipos, no para todos los demás, algunos de ellos trabajan de manera seria y comprometida para resguardar la seguridad de los visitantes.

Desafiliación, restarles puntos, multas económicas sin precedentes, jugar a puerta cerrada por lo que resta del torneo. Opciones hay, pero toman medidas arbitrarias, sin darse cuenta que estos dos equipos son generadores constantes de problemas en la tribuna y merecen un castigo, no las demás aficiones que se saben comportar.

Protocolos nacionales de seguridad

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En México la seguridad de los estadios no está regulada y cada estadio tiene su propio operativo, dependiendo del equipo que visite, estigmatizando a ciertas hinchadas de violentas y desprotegiendo a aquellas que viajan en menor cantidad.

Una medida sería regular la entrada y salida de los visitantes como sucede en algunos estadios como Ciudad Universitaria o el Estadio Azteca de la Ciudad de México, donde prácticamente es imposible que ambos grupos radicales se encuentren de frente.

Retener a la barra local por media hora al término del juego ha funcionado por más de 10 años en la CDMX, por qué no regularlo en todos los estadios. No hay protocolos específicos para el manejo de miles de personas que semana a semana se mueven por todo el país siguiendo unos colores.

La policía es agresiva con los visitantes, los amedrentan, los humillan, los reprimen, no son delincuentes, viajan a ver a su equipo y en el camino todo puede pasar. Merecen respeto como cualquier otro aficionado, no un trato diferente, si se saben comportar, todos llevamos la fiesta en paz.

 

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